El genérico también existe

¿Quién no ha escuchado a una mujer que se autodefine como feminista clamar «¡Qué machista es este texto!»? Y no porque en él se justifique o se sugiera la inferioridad del género femenino frente al masculino. No. Al indagar, nuestra feminista responde, «Lo machista es el lenguaje que utiliza».

Es por todos conocida la reivindicación feminista del lenguaje de género, del uso políticamente correcto de vocablos masculinos y femeninos en igual medida, en aras de lograr que la expresión, tanto oral como escrita, sea un reflejo de la equidad social entre hombres y mujeres. De esta manera, el Hombre, término machista por excelencia, según ellas, deja de ser un conjunto para hacerse absolutamente necesaria la especificación «hombres y mujeres» o, mejor, «mujeres y hombres», para anticipar al género femenino después de toda una Historia en la que ha estado por detrás. Cortesía de los hombres (masculinos) de nuestra generación que, paradójicamente, aceptan las feministas.

Es cierto que las opiniones sobre la validez de las ideas del amigo Carlos Marx son variables, pero se acepta comúnmente que para cambiar algo hay que modificar las condiciones que le dieron origen, y no la consecuencia, no ese «algo que deriva de». El lenguaje es un producto social, una construcción del hombre. Muchos lo suscribimos. Pues bien, dice una de las máximas marxianas más aceptadas, que hay que cambiar las relaciones sociales de producción para que cambie el Sistema. Ciertas feministas no han entendido este precepto y pretenden modificar el producto para que cambien las condiciones que le dieron origen.

Es decir, para cambiar el machismo imperante desde hace milenios, se enfrentan al cambio del lenguaje «machista», sin percatarse de que el lenguaje no es, en definitiva, sino un producto más. Así, cargan primero contra el Hombre, con mayúsculas, genérico que define al conjunto de hombres y mujeres que habitan la Tierra. Luego reivindican la especificación obligatoria de los artículos determinados él, masculino, y ella, femenino, en lugar del genérico ellos, cuando se refiere al conjunto de ambos. Y así, sin darse cuenta, y poco a poco, van haciendo caducar todos los libros, escritos, cómo no, en un acérrimo lenguaje machista que, según las feministas de pro, coloca a la mujer en una posición inferior en nuestra sociedad.

Ante este panorama me permito pedir dos deseos, llegar a conocer a una escritora feminista que no se valga de un lenguaje machista para llenar de palabras sus libros, y poder preguntarle a una de las feministas que opinan que el Hombre es una expresión altamente machista y que hay que acabar con ella, si la Humanidad ha caducado también. ¿O es que las palabras femeninas que engloban a ambos géneros no son igualmente rechazables?

Problemas tiene la mujer en el mundo.