Carnadas literarias

En Internet hay foros de discusión de todo tipo, y un chat temático para cada preferencia. Muchos son de literatura. Pero sucede que en ellos, salvo excepciones, se habla de todo menos de libros. Aunque decir “de todo” es hacer una concesión inmerecida. Realmente, se liga. Y cada libro es una carnada.

¿Y tú qué lees? Es una de las preguntas obligadas. Me gusta la poesía. Y qué curioso, si se hiciera un análisis estadístico de los autores de poemas más citados por los internautas hispanoparlantes, quien estaría a la cabeza, sin duda, sería Mario Benedetti. Es verdad que lo que escribe se presta a ser utilizado para el enamoramiento fácil. “Es importante hacerlo/ quiero que me relates/ tu último optimismo/ yo te ofrezco mi última/ confianza”. Y así, y como “la soledad también/ puede ser/ una llama”, poquito a poco, se va produciendo el intercambio de pasajes literarios, y de Benedetti se pasa a Serrat, y se acaba diciendo aquello de “Me gusta todo de ti”. Las charlas sobre literatura se convierten en citas de coqueteo en las que ciertas frases de determinados escritores acaban interpretándose como confesiones de amor del que tienen al otro lado del mundo, o de la esquina. Se usa descaradamente el chat para flirtear. Pero la literatura utilizada así puede terminar en tragedia. Si los internautas no están demasiado lejos, o sus posibilidades económicas son suficientes y su locura la bastante, planearán una cita real. Él llevará bajo el brazo el Inventario Uno, y ella el Inventario Dos. Y suele suceder que se acabe la magia a golpe de avistamiento y que, cara a cara, ya no sea suficiente con recitar al uruguayo para mantener la candela encendida. Entonces, y pasando de nuevo a Serrat, ella, desencantada por la evidencia, seguramente le recite la segunda parte del “Me gusta todo de ti”, aquella que siempre evitó en el chat, el “Pero tú no”. Él pensará lo mismo.

Prometerán no volver a frecuentar charlas de literatura. Se propondrán participar sólo en aquellos canales de temática aséptica que les libren de los peligros del ciberligoteo. Desde ahora entrarán, juran, sólo en canales de deportes o de política. Pero, pobres diablos, lo de menos es el nombre del canal, porque prácticamente en todos se repite el mismo esquema presentación-literatura-flirteo(-desengaño).

Casi nadie admitirá haber caído en experiencias tales. Y es natural, al fin y al cabo, porque tampoco nadie reconocerá que deambula a menudo por páginas de sexo y, sin embargo, son infinitamente más visitadas que cualquier otro tipo de web pages.